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MercadoDeDinero | Ni en Dubai: turista brasileño pagó más de 4 millones por un pollo con patacones en Barú

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“Me hicieron chistes, me distrajeron y uno de ellos tomó el celular de mi maleta. No me di cuenta hasta que llegué a un sitio en la playa, porque la maleta estaba abierta y no estaba mi teléfono”, relató Lazzaretto

Caio Lazzaretto Mónaco, un ciudadano brasileño de 27 años, vivió una de las peores experiencias de su vida cuando decidió visitar por su cuenta Playa Blanca, en la reconocida isla de Barú. 

El turista permaneció 42 días en Colombia, de los cuales 20 estuvo en Bogotá, 2 en Pereira, 7 en Medellín, 7 en San Andrés y otros 7 en Cartagena, lugar en el que asegura que tuvo su único inconveniente en Colombia. “El único problema que tuve fue en Barú. Terrible allá”, afirmó.

Y explicó: “Yo solicité un tour para conocer el Aviario Nacional y Playa Blanca, pero no me confirmaron por un error de la empresa de turismo. Entonces, para no dejar de conocer, busqué cómo ir solo. Tomé una buseta cerca del Castillo San Felipe hasta Pasacaballos y, desde allá, tomé una mototaxi hasta el Aviario“.

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En el Aviario disfrutó de una grata experiencia con la naturaleza; sin embargo, llegando a Playa Blanca el panorama cambió abruptamente tras ser rodeado por seis hombres.

“Me hicieron chistes, me distrajeron y uno de ellos tomó el celular de mi maleta. No me di cuenta hasta que llegué a un sitio en la playa, porque la maleta estaba abierta y no estaba mi teléfono”, relató Lazzaretto.

“Y cuando mi di cuenta, los muchachos en la playa, para que confiara en ellos, dijeron que me ayudarían a recuperar el teléfono, que conocían a todos y sentían mucho que yo estuviera pasado por eso.  Me trajeron un plato de pollo con patacones, agua y me ubicaron en una sombrilla”, agregó el turista.

La estafa “Al principio dijeron que me iban a ayudar, que podía quedarme con ellos tranquilo. Me estaban cobrando solo $60.000 por el plato, la sombrilla, el agua y la tasa del pago con tarjeta de crédito. Pero noté que la máquina de tarjetas estaba adulterada. Leí que decía $1.200.000 en lugar de $60.000, entonces supe que estaban intentando robarme. Les pedí confirmar bien el monto y me rehusé a pagar en esa máquina”, contó el brasileño.

“Como me negué a pagar un monto mucho mayor, de tres a cuatro hombres me coaccionaron, cambiaron el tono y empezaron a amenazar con agredirme físicamente. “Si no pagas, no sales de esta playa. ¿Quieres tener problemas en Cartagena? Es mejor pagar”, me decían. Eso causó una larga discusión. Ahí hablaron que la sombrilla cambió de valor, pasando a $70.000. Tardaron buscando otra máquina. Fueron como cinco horas de puro miedo y tensión, y no me dejaban salir del lugar sin hacer el pago, tampoco llamar a la Policía”, narró. 

Finalmente, los prestadores del servicio turístico llegaron con un segundo datáfono. “Vi el monto exacto de $120.000 y agregué la contraseña de mi tarjeta. Acepté pagar ese monto de inmediato para librarme de ellos, pensando que iba a resolver la situación. No sé cómo el valor cobrado fue muchas veces mayor”, manifestó Lazzaretto.

En realidad, en ese primer intento le cobraron 272 dólares ($1.200.000), y tuvo que completar dos intentos más. “Hice el pago tres veces porque dijeron que los dos primeros no habían sido procesados por mala señal. Yo cuestioné, les dije que me gustaría ver el histórico, pero ellos me amenazaron”, aseguró.

Fue así como en un segundo pago le retiraron $1.200.000 más y en el tercer $2.200.000, para un total de $4.600.000. “Como me robaron el celular, no pude acceder a mi cuenta bancaria en ese momento, así que me di cuenta del daño cuando regresé a Brasil”, lamentó.